
A ver...no hay nada más terrible que tener que mudarse con 30 días de preaviso...Perdón, ¡sí lo hay! Tener que mudarse con 30 días de preaviso y un tobillo esguinceado que no se puede apoyar.
Eso me ha tocado hacer a mí.
El pasado 01 de septiembre me informaron que tenía que mudarme para el 01 de octubre. Como trabajo en una escuela, mi fecha de mudanza se adelantó 14 días porque las clases comenzaban el 16; así que, para esa fecha, ya tenia que haberme mudado.
¿Para dónde me mudo?? La respuesta más inmediata: para el apartamento de papi. Mi hermano y to compartiremos el espacio. La situación real: en el apartamento de papi casi no cabe mi hermano y, ademas, la habitación que era de papi está alquilada por razones obvias. Así es que, queda decidido que me vendría con mi hermano.
Ahora viene la parte interesante: abramos el espacio para ir metiendo cosas...¿Qué hacemos con las cosas de papi de las que no hemos podido deshacernos? Están los libros. No importa cuántos contactos, llamadas, o personas hayamos ubicado, nadie parece estar interesado en adquirir toda una biblioteca de libros de derecho; y tiene sentido: la forma de aplicar el derecho ha cambiado radicalmente en Venezuela y estos libros sirve de referencia, pero para nada más. ¿Qué nos queda? Donarlos. ¿A quién? Buena pregunta.
Luego están todos los chécheres que se acumularon con el paso de los años. De eso hemos sacado un camión de cosas...¡y siguen saliendo más!!! Yo opino que se reproducen exponencialmente.
Cuando ya las cosas con la mudanza comienzan a correr, vengo y me caigo por la escalera del edificio y me fastidio el tobillo izquierdo: un esguince tipo II y tres semanas con el pie en alto, hielo cada dos horas, y sin poder apoyarlo.
La primera semana transcurrió relativamente en calma - todavía en el sitio anterior - y mi linda vecina era el ángel que me cuidaba. La segunda semana llegó la urgencia de irse antes de las elecciones....bien, eso se hizo. Mi hermano hermoso se apareció y cargó con todo lo que pudo meter en la camioneta y que cabría aquí en el apartamento. Aún se quedaron unas cosas que, de alguna manera, tengo que ir a buscar el fin de semana que viene. (Porque ya no queda más tiempo.)
La segunda semana ha sido interesante. Me siento como en una excavación arqueológica...viviendo dentro de la tumba del faraón y rodeada de todos sus tesoros que, con el tiempo, han perdido su brillo, su color y, definitivamente, su ubicación inicial.
Con todo y todo, aquí estoy He aprendido mucho a utilizar las muletas, a salvar obstáculos, a salir "corriendo" cuando empieza a llover para cerrar las ventas porque, de este lado, sí se moja todo!! (Estamos a menos de 20o metros del espectacular cerro Ávila).
No pongo fotos porque no sé dónde está la cámara...Cuando la encuentre, lo haré.
De lo que sí no me arrepiento es de estar de nuevo tan cerca de la montaña, de los pájaros que despiertan mi mañana con su canto, del aire fresco que se respira todo el tiempo...de la infinita paz que me produce estar aquí de nuevo: en el apartamento que me vio nacer.
Ya les pondré fotos de la tumba del faraón antes y después del arreglo. Lo prometo. Por lo pronto, los dejo con una bella imagen de la montaña.
Hasta la semana que viene...
Hola mi niña, respondo a una pregunta que te hiciste....de repente los libros de derecho los puedes donar a la Biblioteca del Colegio de Abogados (si es que existe), o a la Biblioteca Nacional, o a la Escuela de Derecho de la UCV, o USM UCAB o a cualquier Universidad que le sirva de investigación a los estudiantes de derecho u otro!!...mi niña pediste un comentario y te lo dí ...besitos...admiré mucho a tu papi!! mi hijos lo adoraban.....
ResponderEliminarHola Lupe, los libros tambien puedes donarlos al Banco del Libro. Que todo quede bien, así tu papi se reconfortará con tus buenas obras. Cuida un poco tu salud porque los esguinces "echan bromita" luego...sabes que "piano, piano si va lontano", ánimo y un beso, saludos.
ResponderEliminarDeyanira, Io de cactus de pascua